La Estrella De Marte

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Anya se arrebujó en su gruesa chaqueta mientras observaba el cielo marciano. A pesar de las duras condiciones, no podía evitar sentir una profunda conexión con aquel mundo rojo. Desde que había llegado a la colonia, algo la atraía irresistiblemente hacia una constelación visible solo durante el mes de febrero. Aquella noche, mientras realizaba su rutinaria observación, algo captó su atención. Una estrella brillante y pulsante había aparecido en la constelación que tanto la fascinaba. Excitada, corrió a buscar a sus amigos Cam y Zaida para compartir su descubrimiento. Cam, ingeniero mecánico, escuchó con escepticismo, pero la determinación de Anya lo conmovió. Zaida, la brillante bióloga, se mostró más interesada, intrigada por las posibles implicaciones de aquel fenómeno. Juntos, decidieron investigar más a fondo, desafiando las órdenes de sus superiores que les exigían centrarse en proyectos más prácticos. Entonces, se aventuraron hacia el cráter donde, según los cálculos de Anya, debería impactar un meteorito relacionado originado desde la nueva estrella.

Al llegar al lugar donde finalmente impactó el meteorito, descubrieron un misterioso artefacto enterrado bajo la superficie del cráter. El objeto emitía un pulso resonante. Pero, accidentalmente, la energía del objeto cubrió a la pareja y los transportó a una dimensión de nuevas sensaciones.

 Anya y Cam se encontraron en un paisaje de luz y energía. Allí, un ser de luz se les apareció y les reveló que era el guardián del cofre de Sisira, que era el nombre que este guardián le daba al objeto. Les explicó que la nueva estrella era un portal y que el artefacto era una llave que podía ofrecer a quienes se topaban experiencias más allá de su comprensión. Sin embargo, también les advierte que esta energía podía ser utilizada tanto para dar una buena experiencia como para ofrecer una experiencia.

La decisión de qué hacer con el artefacto recaía en los hombros de quienes estaban en ese espacio interdimensional, Anya y Cam. Ellos en ese momento pensaron en una elección como experiencia y eligieron ver Marte como un paraíso, pero lo que no entendían era que el cofre leía también sus deseos, así que los desnudo completamente y los acerco más y más, a poco centímetros de cada uno, tanto y tal punto que sintió el aliento y la respiración de cada uno, ese momento se miraron a los ojos, sus miradas reflejaba desorientación y vulnerabilidad, estaban cohibidos, la experiencia los acercaba más y más, sentían como su piel los rozaba, palpando el calor, en un momento más sus labios empezaron a rozar, sentían como la humedad…..la humedad de sus labios tocaban, en ese momento el sentimiento de que iba a pasar algo era inevitable, la experiencia aun así lo siguió acercando hasta que se dieron el más apasionado de los besos, de esos que se podían darse en una película o en una pareja de enamorados que vivía una experiencia en un momento donde el tiempo y espacio pierden todo sentido.

Aun así, parece increíble como la entidad piensa en todo, y en medio de la experiencia, les facilita una cama donde hacer el amor, Cam recuesta delicadamente a Anya en la cama, la besa desde los muslos que están calientes, mientras ella muerde sus labios sintiendo cada ocultamiento como si fuera más que el toque de sus hábiles dedos, de ahí, Cam la penetro delicadamente, ella quedo rendida ante el empuje de su miembro viril a su éctasis, cada empuje es llevada a los placeres sin límites, sus ojos miraba el cielo, viendo como una serie de luces de colores le hacía pensar que estaba en un viaje inducido por alguna droga psicotrópica, pero realidad era un objeto extraterrestre, después Cam tomo su trasero y la dio vuelta y la puso en cuatro,. Aumentando el ritmo de penetraciones, facilitando con cada gemido que su alma iba escapando de su cuerpo entregado a las manos de un hombre que, con su rudeza en el sexo, ya parecía otro, ello lo sabía, lo había pensado, pero no importaba, mientras estaba rendida al sexo sin límites.

Luego, ella tenía su espalda inclinada mientras su trasero estaba levantado y con un gesto que decía "Ya no más o me voy a venir" miraba con los desorbitados hacia adelante, y en ese momento, una corriente eléctrica atravesó el cuerpo de Anya. Sintió que aquella energía la partía en dos, era el orgasmo más fulminante que había sentido en toda su vida.

Exhausta, ella tiende su cuerpo en la cama; su gesto dice “ya no más, por favor"…pero Cam la tomó de las caderas y la volvió a penetrar, continuando con la experiencia sexual que ambos no habían vivido en sus vidas.

Después de todo ello, ambos vuelven al laboratorio, en la colonia marciana. No había olvidado semejante experiencia, nadie podría hacerlo. Había traído consigo el cofre, lo dejaron en una mesa en el laboratorio para futuros análisis. En el momento que Anya meditaba qué poner en el informe, tratando de buscar una explicación seria a lo que había ocurrido, empezó a sentir las manos de Cam. Ella se asusta, tratando de sacar las manos, pero no había nadie detrás de ella, de hecho, Cam estaba a unos metros de Anya. Al voltearse, ellos se miraron, sabían que había cambiado algo en ellos, se acercaron y esta vez, sin ayuda del cofre o del guardián, se metieron a cama para volver hacer el amor.

 

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